ECOGRAFIA 

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ECOGRAFIA

¿Qué es una ecografía?
Una ecografía es una prueba diagnóstica a través de la cual se emplean ondas sonoras de alta frecuencia para poder observar determinados órganos situados en el interior del cuerpo y que no se pueden visualizar directamente. Su empleo más generalizado es en el embarazo, en el que los médicos utilizan estas pruebas con ultrasonidos para examinar al feto; pero también son utilizadas para ver órganos como el corazón, los riñones, el hígado y los tendondes, entre otros. Su principal valor añadido, frente a otros métodos y procedimientos como los rayos X tradicionales, es que no supone que la persona se exponga a la radiación con los riesgos que esto conlleva.

Ecografía ginecológica y obstétrica

Su utilización es relativamente sencilla. Hay un médico o técnico especializado que se encarga de mover sobre alguna parte del cuerpo un dispositivo llamado transductor. Este envía ultrasonidos que chocan contra algún órgano, y recoge las ondas que se producen. Estas ondas sonoras de alta frecuencia son las que hacen posible que se generen las imágenes.

Los inicios de este proceso se remontan a la mitad del siglo XX aunque, con los años y con el avance de la técnica, el método de la ecografía ha evolucionado de forma notable. Tanto es así que en la actualidad se pueden ver las imágenes no solo en tiempo real, sino también a color y en tres dimensiones.

Tipos de ecografías
Existen diferentes tipos de ecografías, en función del órgano que se observa o aquel a través del cual se realiza el examen. Las más comunes son la ecografía abdominal, vaginal, de mama y transrectal.

Ecografía abdominal
Las ecografías abdominales se emplean para examinar órganos internos situados en la zona del abdomen, como es el caso del hígado, el bazo, el páncreas y el riñón. También es posible visualizar los vasos sanguíneos que tienen o comunican varios órganos. Entre sus funciones están el diagnóstico de las causas de fiebres, dolores abdominales, infecciones renales, detectar hernias o incluso tumores, así como evaluar los daños causados por una lesión.

Ecografía vaginal
La ecografía vaginal o trasvaginal debe su nombre a que una parte de la sonda utilizada se coloca dentro de la vagina. Se emplea para examinar los órganos genitales de una mujer, entre ellos el útero, los ovarios y el cuello uterino. Por lo general el procedimiento es indoloro, aunque la presión de la sonda puede originar una ligera molestia en algunas mujeres. Se utiliza fundamentalmente durante el embarazo común, pero también ante algunos tipos de infertilidad, problemas menstruales, sangrados vaginales anormales o dolor pélvico.

Ecografía de mama
En la ecografía de mama se emplean los ultrasonidos con el fin de examinar las mamas. Por ello, también se la conoce como ultrasonografía de las mamas o ecografía de senos. A diferencia de las mamografías, que emplean el radiodiagnóstico, las ecografías de mamas no conllevan la exposición a la radiación. Son especialmente útiles para detectar tumores no malignos como quistes o lipomas, y también para observar cánceres de mama o determinar su tratamiento.

Ecografía transrectal
La ecografía transrectal utiliza los ultrasonidos para el estudio de la zona del recto y la próstata y la circulación sanguínea de su zona. El examen consiste en la introducción de una sonda por el recto, de manera que las ondas sonoras que emite colisionen con la próstata. Se emplea sobre todo para la detección de cáncer de próstata, pero también para practicar biopsias y para la evaluación del cáncer colorrectal.

Nuevas técnicas
Una modalidad de la ecografía tradicional es la llamada ecografía Doppler, que toma su nombre del efecto Doppler del que se sirve, y que consiste en un aparente cambio de frecuencia en una onda. Se emplea como primer paso para el estudio de vasos sanguíneos; en muchos casos puede requerir también una arteriografía o una flebografía posteriores.

Otra variedad de la ecografía tradicional es la ecografía en cuatro dimensiones o 4D. Se usa específicamente en el proceso gestacional, por la carga afectiva que puede suponer, ya que la imagen es algo más nítida, y gracias a ella es posible percibir con claridad el tamaño del bebé y sus movimientos, y saber cuál es su sexo. Sin embargo, esta modalidad no implica ningún avance en el diagnóstico respecto de la ecografía en tres dimensiones que se emplea en otras especialidades como cardiología, obstetricia, pediatría o medicina general.