CIRUGÍA CARDIOVASCULAR ADULTO 

3 3322757

CIRUGÍA CARDIOVASCULAR ADULTO

Durante una intervención cardíaca, un grupo altamente capacitado trabaja en equipo.

El cirujano cardiovascular dirige el equipo de cirugía y realiza las partes esenciales de la operación.
Los cirujanos ayudantes siguen las instrucciones del cirujano cardiovascular.
El anestesiólogo cardiovascular le administra al paciente los medicamentos que le permiten dormir durante la operación (es decir, la anestesia) y controla el respirador, que respira por el paciente durante la intervención.
Los auxiliares de perfusión se encargan de manejar el aparato de circulación extracorporal.
Las enfermeras cardiovasculares están especialmente capacitadas para ayudar en operaciones del corazón.
¿Qué tipos de intervenciones cardíacas y vasculares existen?
Bypass coronario
Esta es la intervención cardíaca más común. También se la denomina bypass aortocoronario con injerto, derivación aortocoronaria, bypass aortocoronario, revascularización quirúrgica o intervención de bypass.

En la operación se usa un trozo de vaso sanguíneo sano de otra parte del cuerpo para crear el atajo o «bypass» en la arteria coronaria enferma u obstruida. El procedimiento crea una nueva ruta por la que puede pasar la sangre, para que el músculo cardíaco pueda recibir la sangre rica en oxígeno que necesita para funcionar adecuadamente.

Durante una intervención de bypass, se divide el esternón, se detiene el corazón y la sangre se deriva a una máquina de circulación extracorpórea. A diferencia de otros tipos de intervenciones cardíacas, no se abren las cavidades del corazón durante una intervención de bypass.

Los términos «sencillo», «doble», «triple» o «cuádruple» indican el número de arterias en que se realizó el bypass.

Reparación o sustitución valvular
El corazón bombea la sangre en una sola dirección. Las válvulas cardíacas desempeñan un papel clave en este flujo unidireccional de sangre, al abrirse y cerrarse con cada latido. Los cambios de presión detrás y delante de las válvulas les permiten abrir sus «puertas» que son como hojuelas (denominadas «valvas») precisamente en el momento debido y luego cerrarlas firmemente para evitar el retroceso de la sangre.

Dos de los problemas más comunes de las válvulas que requieren una intervención quirúrgica son:

La estenosis, que significa que las valvas no se abren lo suficiente y sólo puede pasar una pequeña cantidad de sangre por la válvula. Se produce una estenosis (estrechamiento) cuando las valvas se engrosan, se endurecen o se fusionan. Es necesario realizar una intervención quirúrgica para abrir la válvula existente o sustituirla por una nueva.
La regurgitación, que también se denomina «insuficiencia» o «incompetencia», significa que la válvula no cierra bien y permite que se produzca un escape retrógrado de sangre en lugar de que ésta fluya hacia adelante como corresponde. Es necesario realizar una intervención quirúrgica para ajustar o sustituir la válvula.
La reparación quirúrgica de una válvula implica la reconstrucción de la válvula por un cirujano, para que ésta funcione correctamente. La sustitución valvular consiste en sustituir una válvula existente por una válvula biológica (hecha de tejido animal o humano) o por una válvula mecánica (hecha de materiales tales como el plástico, el carbono o el metal).

Cirugía antiarrítmica
Toda irregularidad del ritmo natural del corazón se denomina «arritmia». Las arritmias típicamente se tratan primero con medicamentos. Otros tratamientos pueden incluir:

La cardioversión eléctrica, que es cuando el cardiólogo o cirujano emplea unas paletas para administrar una descarga eléctrica al corazón a fin de normalizar el ritmo cardíaco.
La ablación con catéter, que es cuando el cardiólogo emplea un instrumento especial para destruir las células que causan la arritmia. El procedimiento se realiza en el laboratorio de cateterización cardíaca.
Dispositivos de estimulación y control del ritmo, tales como los marcapasos y los desfibriladores cardioversores implantables (DCI).Estos dispositivos pueden implantarse en el quirófano o el laboratorio de cateterización.
Cuando estos tratamientos no son eficaces, podría ser necesaria una intervención quirúrgica. Un tipo de intervención antiarrítmica es la cirugía de Cox (técnica de laberinto). En esta intervención, los cirujanos crean un «laberinto» de nuevas vías de conducción eléctrica para que los impulsos eléctricos puedan propagarse fácilmente por el corazón. La cirugía de Cox se utiliza típicamente para tratar un tipo de arritmia denominada «fibrilación auricular». La fibrilación auricular es el tipo más común de arritmia.

Reparación de aneurismas
Un aneurisma es una dilatación parecida a un globo que se produce en un vaso sanguíneo o en la pared del corazón. Se produce un aneurisma cuando se debilita una pared de un vaso sanguíneo o del corazón. La presión de la sangre empuja la pared hacia afuera y forma lo que podría describirse como una ampolla. Los aneurismas a menudo pueden repararse antes de que se rompan.

La intervención quirúrgica para repararlos entraña sustituir la sección debilitada del vaso sanguíneo o corazón con un parche o tubo sintético (un injerto).

Los aneurismas en la pared del corazón se producen típicamente en la cavidad inferior izquierda (ventrículo izquierdo). Estos aneurismas se denominan «aneurismas ventriculares izquierdos» y pueden formarse tras un ataque cardíaco. (Un ataque cardíaco puede debilitar la pared del ventrículo izquierdo.) Si un aneurisma ventricular izquierdo ocasiona un latido irregular o una insuficiencia cardíaca, posiblemente deba realizarse una intervención de corazón abierto para extirpar la parte dañada de la pared.

Revascularización transmiocárdica con láser (RTML)
La angina de pecho es el dolor que se manifiesta cuando uno de los vasos sanguíneos del corazón (denominados «arterias coronarias») se daña y no puede suministrar suficiente sangre a una parte del corazón para satisfacer su necesidad de oxígeno. El aporte deficiente de sangre rica en oxígeno al corazón se denomina «isquemia». La angina generalmente se produce cuando el corazón tiene una mayor necesidad de sangre rica en oxígeno, por ejemplo, durante el ejercicio físico. La angina casi siempre es ocasionada por una enfermedad arterial coronaria (EAC).

La revascularización transmiocárdica con láser (RTML) es un procedimiento que consiste en emplear un láser para crear pequeños canales en el músculo cardíaco, a fin de que la sangre pase directamente al músculo cardíaco desde una de las cavidades del corazón. Al aumentar el flujo de sangre, el corazón recibe más oxígeno. Este procedimiento sólo se realiza como último recurso. Por ejemplo, podría realizarse en pacientes que han sido sometidos a muchas intervenciones de bypass coronario y no pueden someterse a otra.

Endarterectomía carotídea
La enfermedad de las arterias carótidas es una enfermedad que afecta a los vasos sanguíneos que conducen a la cabeza y el cerebro. Al igual que el corazón, las células del cerebro necesitan un constante suministro de sangre rica en oxígeno. Esta sangre llega al cerebro por medio de las dos grandes arterias carótidas ubicadas en la parte delantera del cuello y las dos arterias vertebrales más pequeñas ubicadas en la parte trasera del cuello. Las arterias vertebrales derecha e izquierda se unen en la base del cerebro y forman la denominada arteria basilar. Un accidente cerebrovascular (o ataque cerebral) se produce más comúnmente cuando la placa grasa obstruye las arterias carótidas y el cerebro no recibe suficiente oxígeno.

La endarterectomía carotídea es el tratamiento quirúrgico más común para la enfermedad de las arterias carótidas. Primero se realiza una incisión en el cuello en el lugar donde se encuentra la obstrucción. A continuación se introduce un tubo por encima y por debajo de la obstrucción para derivar el flujo sanguíneo, a fin de poder abrir la arteria carótida y limpiarla.

La endarterectomía carotídea también puede realizarse empleando una técnica con la cual no es necesario derivar el flujo sanguíneo. En este procedimiento se detiene el flujo de sangre sólo el tiempo suficiente para limpiar la arteria.

Trasplante cardíaco
Los primeros trasplantes cardíacos se realizaron hacia fines de la década de los sesenta. Pero no fue sino hasta que se comenzaron a utilizar los medicamentos antirrechazo (inmunosupresores) en la década de los ochenta que el procedimiento llegó a ser una operación aceptada. En la actualidad, los trasplantes cardíacos dan esperanzas a un grupo de pacientes que de lo contrario moriría de insuficiencia cardíaca.

La necesidad de un trasplante cardíaco puede deberse a uno de varios problemas cardiovasculares que dañan el músculo cardíaco. Los dos problemas cardiovasculares más comunes son la cardiomiopatía idiopática (enfermedad del músculo cardíaco de origen desconocido) y la enfermedad arterial coronaria (la acumulación de placa en las arterias del corazón).

A medida que la enfermedad cardiovascular se agrava, el corazón se debilita y va perdiendo la capacidad de bombear sangre rica en oxígeno al resto del organismo. Como el corazón debe esforzarse más para bombear sangre al organismo, trata de compensar aumentando de tamaño (hipertrofia). Con el tiempo, el corazón se esfuerza tanto para bombear la sangre que puede simplemente desgastarse por efecto de la enfermedad y no poder satisfacer siquiera las más pequeñas necesidades de sangre del organismo. A veces los medicamentos, los dispositivos de asistencia mecánica cardíaca y otros tratamientos pueden ayudar e incluso mejorar el estado de salud del paciente. Pero cuando estos tratamientos no son eficaces, el trasplante es la única opción.